
Novela corta de una historia de juventud en la Inglaterra de los años 80, del siglo XX. Tres escolares amigos, a los que se les unirá un cuarto, disfrutan criticando a sus profesores y a sus compañeros, unidos ante los descubrimientos de la vida. Uno de ellos, Tony, descubre el amor en Verónica, a quien presenta a sus amigos. Pasada una corta temporada se termina la relación y el tiempo irá posicionando a cada uno en su lugar. Las circunstancias hacen que pasados los años Tony, divorciado de su esposa, tenga que buscar a Verónica, casada con Adrián, el cuarto componente del grupo. La relación entre ambos no es buena pues surgen muchos recelos e incomprensión.
El libro está lleno de concesiones eróticas, pesimismo, suicidios y situaciones complicadas ante una evidente falta de sinceridad y claridad en las relaciones. Es un relato corto, bien desarrollado, pero aburrido y tedioso; se hunde en muchas miserias que, tal vez, no serían necesarias, síntoma de una sociedad decadente y unas familias con tendencia al poco esfuerzo y a la falta de carácter.
Parece que Barnes se mete en un embrollo absurdo del que sale por el sitio más difícil. Tony es un ser complicado, en una vida sencilla, pero con necesidad de llenar su tiempo para enfrentarse al aburrrimiento depresivo de Verónica, que no sabe acudir en busca de ayuda. Barnes es un gran escritor, pero se empeña en complicar sus novelas a partir de situaciones fáciles, necesita estirar los argumentos, retorcerlos y envolverlos, buscando la sorpresa del lector, para convertir en novela lo que podría ser un corto relato.
A pesar de recibir el premio Man Booker de 2011 es una novela menor en la bibliografía del autor.