
Considerada por muchos como una de las más refinadas y complejas novelas de Agatha, ofrece una muestra impecable del talento de la autora para tramar intrigas donde lo cotidiano se vuelve siniestro. Protagonizada por Miss Marple, es una fina sátira social y un estudio penetrante de la naturaleza humana.
Todo comienza con la muerte repentina de Rex Fortescue, un acaudalado empresario. Adquiere tintes insólitos cuando se descubre un puñado de granos de centeno en su bolsillo. A medida que los cadáveres se acumulan —entre ellos el de su joven esposa y el de una empleada que antes trabajó con Miss Marple—, el crimen comienza a ser extrañamente literario, casi infantil… y sin embargo, perversamente calculado.
Lo brillante de esta trama es cómo remite al ritmo de una vieja canción infantil, mientras entreteje móviles financieros, ambiciones silenciosas y secretos familiares largamente ocultos. Cada personaje está magistralmente delineado. Miss Marple tiene una intuición afilada como un bisturí, que le permite leer los gestos de los demás. Es una observadora de la vida cotidiana, que reconoce en las grandes tragedias los mismos mecanismos que rigen los pequeños escándalos de los pueblos.
Thriller ágil, entretenido, con una pequeña dosis de humor negro que acentúa el contraste entre lo absurdo y lo trágico. La tensión nunca decae, el lector se siente constantemente desafiado, y el desenlace confirma por qué esta novela es considerada una de las mejores del extenso y extraordinario repertorio de la dama del crimen.