
El libro salió a la luz como obra póstuma y quizá sea de los menos conocidos de la autora; nombrada “la Reina del crimen” porque escribió más de 80 novelas de misterio; ha sido la más publicada de todos los tiempos. Fue una gran lectora y apasionada de las narraciones de detectives. Si hay algo que queda claro es que supo disfrutar la vida que -paradójicamente- para ella era más importante que la escritura. Fue bautizada anglicana y criada en un hogar de creencias esotéricas. En 1971 se le dio el reconocimiento de “Dama del imperio británico”. Murió a los 85 años agradecida a Dios por todos los regalos que le brindó.
Ágatha Christie (1890-1976) nos deleita con esta autobiografía en la que percibimos a una mujer sencilla, optimista, valiente, activa, con mucho sentido común y trabajadora incansable. El estilo es cálido, ameno, entretenido, refleja el ambiente británico de la clase media alta. Sigue un orden cronológico, con saltos voluntarios y salpicado de anécdotas; cuenta su infancia, juventud, madurez, su trabajo como enfermera y en una farmacia, su actividad durante las dos grandes guerras, sus numerosos viajes, sus dos matrimonios, el inicio y las dificultades de su carrera como escritora y su éxito progresivo. Para los fans de sus novelas y personajes centrales -Hércules Poirot y Miss Marple- es una lectura imprescindible.