
El autor alemán Jörg Bong (nacido en 1966 en Bonn/Bad Godesberg) vive entre su país y la Bretaña francesa. Esta es la décimotercera obra de una serie que tiene como protagonista al comisario Georges Dupin.
En los confines de Bretaña, en medio de las fuerzas elementales del Atlántico, se encuentra la isla de Ouessant, de una belleza salvaje y de un verde intenso. Allí, el inspector Dupin recibe el encargo especial del prefecto de resolver una misteriosa muerte. Un músico celta sin dinero aparece muerto en la orilla poco antes del festival más importante del año. La policía descubre en su casa una pista relacionada con un antiguo rito oscuro.
Pero la comunidad tan unida de la remota isla dificulta la investigación de Dupin: sirenas, sacerdotisas y cuentacuentos viven aquí al margen de las normas y saben lo que hacen: lo invisible es lo que cuenta. Y Dupin se propone la tarea casi imposible de averiguar qué puede ser.
El autor mantiene su estilo de insistir en la descripción del paisaje y las tradiciones culturales de Bretaña, en este caso la cultura multisecular celta y sus ritos. La cultura cristiana queda al margen: en la narración aparece una iglesia y el párroco, pero Dios o la vida espiritual no aparecen.
Desde el punto de vista moral, los personajes buscan sus propios intereses, respetando la lealtad al grupito en que se mueven. Algunos se dejan llevar por la codicia. La sociedad de la isla está en manos de mujeres y el matrimonio no cuenta. No hay descripciones inconvenientes.