
Cuento corto escrito por J.R.R. Tolkien, que refleja varios temas recurrentes en su obra, como el arte, la responsabilidad y la fe. La historia sigue a Niggle, un pintor perfeccionista que vive en un pequeño pueblo. Su mayor ambición es completar una pintura de un árbol, pero se ve constantemente interrumpido por su vecino Parish y por diversas distracciones, lo que le impide avanzar en su obra. A pesar de sus esfuerzos, nunca logra terminar su pintura de la manera que desea.
El relato toma un giro profundo y filosófico cuando Niggle, después de su muerte, se enfrenta a un juicio en el más allá. Allí, descubre el verdadero valor de su vida y su obra, entendiendo que su esfuerzo artístico no era en vano, aunque nunca alcanzó la perfección que tanto deseaba. La historia también presenta a Parish, el vecino de Niggle, que en un giro final se convierte en una especie de colaborador en la creación del árbol.
Hoja de Niggle es una alegoría sobre la vida humana, el arte, la perseverancia y la relación del individuo con la comunidad. Tolkien utiliza el relato para explorar la lucha entre el deseo de alcanzar la perfección en el arte y las limitaciones de la vida cotidiana, además de señalar la importancia de la humildad y la cooperación con los demás. A través de este cuento, Tolkien también se adentra en cuestiones espirituales, ya que la figura de Niggle refleja una lucha interior entre el egoísmo y la responsabilidad hacia los demás.