Los hijos de Húrin

[The Children of Húrin]
Año: 
2007
Género: 
Público: 
Editorial: 
Booket
Año de publicación: 
2009
Páginas: 
336
Valoración moral: 
Género: Literatura
Sin inconvenientes.
Algunos inconvenientes morales.
Presenta pasajes de cierta entidad contrarios a la fe o la moral.
Presenta pasajes escabrosos o un fondo ideológico general que puede confundir a personas con una escasa formación cristiana.
Abundan los pasajes escabrosos o un fondo ideológico contrario o extraño a los valores cristianos.
Por sus contenidos explícitos, la obra contraría la fe o la moral de la Iglesia Católica o el cristianismo en general.
Calidad literaria: 
Recomendable: 
Transmite valores: 
Contenido sexual: 
Contenido violento: 
Lenguaje vulgar u obsceno: 
Ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia: 
La calificación de las distintas categorías proviene de la opinión de los colaboradores de Delibris

Tolkien nos introduce en la Tierra Media, un mundo de fantasía donde la lucha entre el bien y el mal es el tema central. No hay una oposición entre héroes luminosos y villanos absolutos: junto a la figura maligna de Morgoth, los personajes llamados a encarnar la resistencia contra la oscuridad aparecen marcados por debilidades profundas. Eso sí, Tolkien destaca implícitamente la conducta virtuosa —la lealtad, el honor, la compasión—.

El relato adquiere resonancias de tragedia griega, especialmente por la presencia de un destino nefasto que persigue a los protagonistas y que recuerda poderosamente al mito de Edipo. Túrin, hijo de Húrin, lejos de ser un héroe ejemplar, es orgulloso, impulsivo y con frecuencia injusto; desprecia consejos prudentes, hiere a quienes le son fieles y toma decisiones precipitadas que precipitan la ruina propia y ajena. La maldición lanzada por Morgoth sobre su linaje actúa como un hechizo que nubla voluntades y exacerba pasiones incontrolables, pero no anula del todo la libertad moral de los personajes, lo que intensifica el dramatismo. Algunos personajes acaban en la desesperación; otros, atrapados en el desconocimiento trágico de su verdadera identidad, consuman sin saberlo aquello mismo que pretendían evitar. La grandeza del libro reside precisamente en esa tensión entre culpa y fatalidad, entre responsabilidad personal y destino.

J. R. R. Tolkien nació en 1892 en Bloemfontein (actual Sudáfrica) y pasó su infancia en Inglaterra tras la muerte prematura de su padre. Marcado por la temprana orfandad y por la conversión al catolicismo de su madre, fue formado en una profunda fe católica —que influyó decisivamente en su visión del mundo—. Combatió en la Primera Guerra Mundial, experiencia que dejó huellas duraderas en su sensibilidad. Fue profesor de filología en la Universidad de Oxford, especialista en lengua y literatura anglosajonas, y dedicó gran parte de su vida al estudio de los mitos, las lenguas antiguas y la invención de idiomas propios. Casado con Edith Bratt y padre de cuatro hijos, llevó una vida académica discreta y laboriosa, falleciendo en 1973 en Bournemouth.

J.L. - F.B.