
El objetivo del libro es mostrar la necesidad de simplificar la educación, precisamente porque es muy importante e ineludible. Se trata de lograr la descomplicación educativa a través de una visión profunda de lo que es la persona humana y el requisito de vivir serena, sosegada, con calma para asimilar bien las enseñanzas de todo estilo. Muestra cómo quitarle estrés a la vida de los hijos y a la de los padres. Cuando no hay prisa, y se hace cada tarea a su debido tiempo es más sencillo manifestar el cariño hacia toda la familia, además de que se acierta más y se logra adaptar a la generación a la que pertenecen los hijos y a su nuevo mundo digital.
Propone vivir mejor y más intensamente con menos actividades extraescolares, dando libertad a los hijos, mostrándoles confianza, disfrutando con ellos para que sorprendan a los padres. Aporta unos hábitos sencillos que reducen la ansiedad, postula que es imprescindible descansar más y trabajar menos. El ejemplo es el mejor maestro. “Ser perfectamente imperfectos” es como los hijos necesitan a los padres y por este camino encontrarán la felicidad. El agobio y la preocupación bloquean la mente e impiden encontrar soluciones a los problemas que se presentan.
El estilo es claro, de fácil lectura, divulgativo, con sentido del humor, profundo y con mucho sentido común. Muy recomendable para las familias que viven en el caos, aceleradas, nerviosas, con la percepción de que todo les excede y de que las actividades que realizan con los hijos las hacen mal.