
Trafalgar (1805), fue un enfrentamiento naval decisivo que llevó al hundimiento del poder marítimo de España. Es la primera novela de los Episodios Nacionales. En ella, el autor reconstruye un momento histórico crucial no como una simple crónica militar, sino como una experiencia vivida desde dentro.
Uno de los grandes aciertos de la obra es la fusión entre historia y ficción, que permite comprender el desastre de Trafalgar no solo como un hecho político o estratégico, sino como una tragedia humana. A través del joven narrador Gabriel Araceli, el lector se adentra en la vida cotidiana de la época. El joven Gabriel pasa de una vida humilde y sin rumbo a convertirse en testigo privilegiado del desastre naval de 1805. Durante la travesía conoce a distintos marineros… experimenta de cerca el miedo, la confusión y el heroísmo de los combatientes. En plena batalla, Gabriel se ve envuelto en el caos del combate entre los navíos. Gabriel sobrevive como testigo de una catástrofe histórica.
El relato destaca por su viveza narrativa, su claridad expresiva y su capacidad para convertir un episodio histórico en una experiencia literaria genuina. Galdós consigue así que la derrota naval no sea solo un hecho del pasado, sino un símbolo del declive de una nación y del inicio de un periodo de crisis histórica.
Benito Pérez Galdós (1843–1920), nació en Las Palmas de Gran Canaria y se trasladó muy joven a Madrid, ciudad que se convertiría en el escenario principal de gran parte de su producción literaria. Considerado uno de los máximos representantes del realismo español, dedicó su vida a retratar la sociedad de su tiempo con una mirada crítica y profunda. Fue también una figura política activa y llegó a ser diputado, aunque su verdadera vocación siempre fue la literatura. En sus últimos años perdió la vista, pero continuó escribiendo con ayuda de secretarios hasta su muerte.