
Cuarto libro de la tercera serie de los Episodios Nacionales. Inicia el relato en Madrid en agosto de 1836, en el palacio real. Narra la llegada a palacio de los sublevados en La Granja; un grupo de sargentos se sublevan para obligar a la regente María Cristina –madre de la futura Isabel II– a proclamar la constitución de 1812.
El modo de mostrar a los dos sargentos que hablan con la Regente es pintoresco. Su conocimiento de la Constitución era escaso, pero tenían claras las ideas que les afectaban más de cerca; lo poco que cambia su vida con la llegada de los liberales al poder.
Luego se relata el viaje desde Madrid hasta Álava de Fernando Calpena, personaje que enlaza de modo romántico esta serie de Episodios. Ahora busca a una joven, Aurora, a la que apenas conoce. Al llegar al norte sabe que está en Bilbao, población difícil de acceder al estar asediada por los carlistas; era la segunda vez que asediaban la ciudad en esa guerra. La labor de romper el asedio tuvo como eje la batalla de Luchana, en diciembre de 1836. Espartero entró victorioso en Bilbao el día 25 de ese mes.
El libro es fiel en la ubicación geográfica, en el uso de apellidos de la zona y en la ambientación militar. La parte romántica del relato puede servir para captar la atención del lector.
La vida religiosa de varias mujeres, beatas en el sentido peyorativo del término, es parte del estereotipo del autor que ridiculiza la religiosidad de algunos católicos; ese esquema lo usa en otras novelas. Desde el prisma histórico, presenta a los carlistas de modo simplista. El lector tiene la dificultad de ver reflejado un bando como fue hace casi 200 años, mientras que para el liberalismo tiene referencias próximas. Esa diferencia temporal obstaculiza la comprensión histórica.
Galdós es novelista, pero no historiador; relató el complejo siglo XIX de forma novelada, lo que facilitó llegar al gran público.