
Rusia: Revolución y Guerra Civil es una visión general de los turbulentos años que dieron origen a la Unión Soviética. Aunque tiene 575 páginas, sólo roza la superficie de este vasto conflicto. Para cualquiera que esté interesado en esta sombría historia, es un buen libro.
El punto fuerte de Beevor es crear una historia coherente y colorida. Consigue unir hilos narrativos muy diferentes: la Revolución de Febrero, la Revolución Bolchevique, las negociaciones con los alemanes, la intervención aliada, el Frente Norte, el Frente Siberiano, el Frente Ucraniano... Como momento de nacimiento del marxismo soviético, la Revolución Rusa tuvo un importante impacto ideológico y filosófico. Sin embargo, Beevor se limita a los acontecimientos. Deja que éstos hablen por sí mismos. Los lectores pueden sacar fácilmente sus propias conclusiones sobre los méritos del marxismo-leninismo.
Los hechos son aterradores. Los combatientes de la Guerra Civil fueron terriblemente crueles, a menudo sádicos y traicioneros. Hasta 12 millones de personas murieron en combate, fueron ejecutadas, perecieron de hambre y enfermedades. Un bando era tan malo como el otro. Las frecuentes violaciones en masa son la única razón por la que he dado al libro un 5 en lugar de un 6 como valoración moral. Beevor no banaliza en absoluto este aspecto concreto, pero podría resultar inquietante para algunos lectores.
La frase final de Beevor resume su mensaje: "Con demasiada frecuencia, los blancos representaban los peores ejemplos de humanidad. Sin embargo, en cuanto a inhumanidad despiadada, los bolcheviques eran imbatibles". (p 502).