
La vida y la obra de Rainer María Rilke es una de las más complejas y elevadas de la cultura centroeuropea. Como poeta es la referencia poética de principios del siglo XX y su vida, en lo personal, fue tan compleja como los tiempos que tuvo que vivir. Wiesenthal, escritor español y profundo conocedor de la cultura centroeuropea, ha cerrado con este libro una investigación profunda y recopilado trabajos anteriores.
Rilke, nació en Praga, Bohemia, provincia del imperio austro-húngaro, en una familia de cultura alemana, alejada de la popular cultura checa, y vio cómo se terminaba una época, como caía un imperio, como se producía una guerra europea y cómo la revolución soviética destrozaba su adorada "patria" rusa con su pueblo, cultura y, sobre todo, religiosidad. Pero Rilke nunca tuvo nacionalidad y fue un viajante, un auténtico peregrino errante, a la búsqueda de otro lugar, de imágenes y de símbolos. Buscador del alma de las culturas y constructor de un mundo espiritual muy particular, de caballeros, ángeles e imágenes icónicas. Por eso sin fe y sin conocer las imágenes y símbolos religiosos es muy difícil comprender a Rilke.
Vivió en Berlín, Múnich, Italia, tuvo sus ascesis en Rusia, donde viajó junto con Lou Andreas Salomé, y conoció a Tolstoi. Fue a París, donde trabajó como secretario privado de Rodin; viajó al norte de África, y en España, sufrió una transformación en Toledo ante los cuadros del Greco y Ronda. Estuvo en Trieste, en el Castillo del Duino, que dió nombre a sus Elegías, y, finalmente, viajó a Suiza, donde murió. Vivió y escribió con intensidad. Siguiendo a Rodin buscó transportar el mundo interior a través de los objetos. El trabajo de Wiesenthal es encomiable, extenso y profundo, lleno de datos externos al poeta que ayudan a comprender su interior y el de una Europa que se caía a pedazos. Un libro enriquecedor y completo para apasionados del poeta y de la historia occidental de principios del siglo XX.