
Es un libro curioso y atractivo, a medio camino entre la divulgación histórica y el relato narrativo. Se centra en un tema poco habitual: el papel de diversas mujeres que, de una u otra forma, estuvieron vinculadas al mar, la navegación y el poder marítimo a lo largo de la historia.
El autor recupera figuras femeninas —reinas, exploradoras, estrategas— que desafiaron los límites de su tiempo y tuvieron influencia en contextos dominados casi exclusivamente por hombres. El enfoque no es académico en sentido estricto, sino más bien narrativo: se busca contar historias que enganchen, con cierto tono épico y divulgativo.
Aquí está su mayor acierto: se lee con facilidad, despierta interés y pone rostro a personajes que muchas veces han quedado relegados. Tiene ritmo, y en varios pasajes logra transmitir la grandeza —y también el riesgo— de la vida ligada al mar.
Sin embargo, también tiene debilidades. En ocasiones simplifica los contextos históricos y puede dar una visión algo idealizada de las protagonistas. No siempre distingue con claridad entre rigor histórico y reconstrucción narrativa, lo que exige al lector cierto criterio para no tomar todo al pie de la letra.
Aun así, es una obra que vale la pena para ampliar horizonte cultural y descubrir historias poco conocidas. No es un tratado profundo, pero sí una puerta de entrada sugestiva a un mundo fascinante.