
El premio Príncipe de Asturias y candidato al Nobel, John Banville, firma con pseudónimo las obras que publica del género negro. Esta pertenece a la serie Quirke, un médico forense que vive en Dublín a mitad del siglo XX. Quirke es huerfano, pasó su infancia en hospicios católicos donde sufrió abusos. Esta experiencia le provocó una desconfianza hacia la Iglesia que recorre toda la serie. Además el trauma se proyecta en una personalidad difícil, con una relación fría con su hija y con su novia.
En esta entrega, la sexta, el cadaver de un joven periodista brutalmente asesinado aparece en un canal. Las pesquisas conducen a un sacerdote, miembro de una congregación religiosa. La narración se convierte en una novela psicológica en la que aparece la crítica a una Iglesia opaca, poderosa, que solo aspira a extender su poder, corrupta, que tapa los escándalos sexuales. Resulta así una denuncia, sin ninguna posibilidad de defensa.