
Dicen que el historiador de las ideas políticas Isaiah Berlin, nacido en Riga, Letonia, en una familia judía, posteriormente habitante en San Petersburgo, exiliado con la revolución rusa y, finalmente, alumno y profesor de Oxford y ciudadano inglés, era el hombre más culto de Gran Bretaña, pero que no dejó mucha obra escrita. Es cierto que no tiene grandes tomos publicados, pero son muchos los artículos, en revistas y en libros, entrevistas y conferencias pronunciadas. Este libro es un buen ejemplo: recoge tres artículos y una entrevista reflexionando sobre el nacionalismo, “la más poderosa y quizás la más destructiva fuerza de nuestro tiempo”, su origen y sus consecuencias. Se mantiene en el pensamiento político sin entrar en situaciones concretas. Tiene claro que todo el mundo necesita una cultura donde desarrollarse y que fue el romántico alemán Herder quien provocó el nacionalismo por su convencimiento de que entre las necesidades básicas de los hombres se encuentra la de pertenecer a un grupo. Ni el mundo antiguo ni en la edad media cristiana conocieron el nacionalismo, las guerras eran dinásticas y la Iglesia era universal y tenían el latín como lengua común. Sin embargo, llega a la conclusión de que este sentimiento se ha hecho tan fuerte que, a partir del siglo XX, ningún movimiento político o revolución tienen posibilidad de triunfar si no se alía con algún sentimiento nacional.