
Muerte en Blackheath: en esta novela el protagonista es Thomas Pitt, personaje creado por la autora junto a su esposa Charlotte. Se sitúa a finales del siglo XIX y se vislumbra la Primera Guerra Mundial. Thomas pertenece a un cuerpo especial que se ocupa de la seguridad nacional, pero parece que el caso que tiene que resolver carece de importancia política: en el patio de un alto funcionario del Gobierno aparecen restos de sangre, cabellos de mujer y cristales rotos, y la policía considera que corresponden a una doncella de la casa desaparecida la noche anterior.
El caso se complica con la aparición, en un lugar cercano, de un cuerpo desfigurado que también podría tratarse de la chica desaparecida. Todo lleva a pensar en un crimen pasional y Thomas así lo desea, pues quiere dejar el asunto en la policía local, pero, al aparecer un segundo cuerpo mutilado en el mismo lugar, no se le permite excusarse, pues podría implicar problemas políticos. Thomas tendrá que recurrir a gente amiga, con contactos, para recabar información y descubrir las conexiones.
Es una novela con diálogos que reflejan la psicología y el modo de actuar de los amigos del matrimonio y, aunque se revelan aspectos oscuros de la sociedad, se suavizan con la cordialidad y sinceridad entre Pitt, su esposa y otros personajes, al tiempo que se mantiene la intriga, que crece al avanzar el argumento. La novela entretiene, está bien llevada, tiene aspectos positivos y es fácil de leer.
Anne Perry (1938-2023), nacida como Juliet Marion Hulme, fue una prolífica escritora británica de novelas de misterio ambientadas en la época victoriana.