
Michael J. Sandel expone en pocas páginas la idea de que el libre mercado es un bien muy grande, pero es una herramienta adecuada solo en algunos ámbitos. Siempre tenemos que tener presente a la persona y su dignidad, y no podemos permitir que el único criterio para evaluar cualquier situación sea el beneficio o la eficiencia.
Con ejemplos magníficos, sacados del mundo real y muy cercanos al lector promedio (los lobbistas, los estadios de fútbol americano, algunas personalidades del mundo político, del cine, etc.), Sandel va demostrando que existe una moralidad en el actuar del hombre, y esa moralidad no depende de la oferta y la demanda, sino más bien de "alguna regla superior". Recomendable para todos, pues no es necesaria una gran base filosófica ni económica para entenderlo.