
Es la quinta entrega de la serie sobre Jackson Lamb y sus caballos lentos.
En Regent's Park, el cuartel general del Servicio de Inteligencia, el nuevo Primer Oficial Claude Whelan está aprendiendo el trabajo por las malas. Encargado de proteger a un Primer Ministro atribulado, se enfrenta a ataques desde todas las direcciones: del diputado fanfarrón que orquestó la votación del Brexit, y que ahora tiene la vista puesta en el Número Diez; de la esposa del fanfarrón, una columnista sensacionalista, que está crucificando a Whelan en la prensa; y especialmente de su propia ayudante, Lady Di Taverner, que está alerta ante cada tropiezo de Claude. Mientras tanto, el país se ve sacudido por una serie de atentados terroristas aparentemente aleatorios.
Unos terroristas armados arrasan un pueblo de Derbyshire. Poco después, explota una bomba en un recinto de pingüinos en el zoo de Londres: el servicio de inteligencia MI5 está en alerta roja. En Slough House, en cambio, reina el aburrimiento hasta que Roderick Ho, que hace las búsquedas en internet, escapa por los pelos de un intento fallido de asesinato. Sus colegas acuden en su ayuda, de mala gana, y están a punto de redescubrir su punto fuerte: hacer que una mala situación sea mucho peor.
Una novela de espías en la que el autor presenta un MI5 en que cada uno lucha por el poder y encubre todo lo que le pueda desacreditar. La prosa es brillante, el humor es amargo y hay un salto constante de un escenario de la acción a otro.
En cuanto a la dimensión moral, los personajes de la historia no tienen ni principios, ni ideales de servicio a la sociedad. Su vida familiar está rota o es una farsa. El autor denuncia comportamientos inmorales, sin descripciones explícitas.