
Novela de la Italia de posguerra: desaparecido el fascismo, quedan los fascistas reconvertidos, los socialistas, los comunistas y nace la Democracia Cristiana. La guerra ha dejado heridas profundas, aunque la vida sigue su curso en un pequeño pueblo cercano a Turín.
La gente se conoce y depende de una fábrica que mantiene la economía local. Todos se conocen y vigilan; el pasado tiene su peso, y por ello escapan a los pueblos vecinos para su desahogo y para realizar sus compras.
Es una sociedad, en la visión de Ginzburg, secularizada, con personas normales que construyen una nueva sociedad donde prevalecen los intereses personales. El amor no es fácil y el ambiente es difícil y triste, casi depresivo, pero la escritura sencilla, a veces irónica, engancha en su lectura.