
David Foenkinos nació en París en 1974. Licenciado en Letras por la Universidad de la Sorbona, recibió también una sólida formación como músico de jazz. "La vida feliz" es su última novela.
Está bien escrita, con una prosa delicada, pero incisiva e irónica. Desde una perspectiva desenfadada e irónica, el escritor describe algunos momentos importantes de la vida de Eric Kherson, que tiene 40 años y trabaja, con bastante éxito, en una marca deportiva. Está divorciado y es padre de Hugo, un adolescente a quien apenas ve. En la actualidad, y por un reciente drama familiar, se encuentra al borde de la depresión. Inesperadamente, le llama una tal Amélie Mortiers, jefa del gabinete del secretario de Estado de Comercio exterior, y que fue compañera suya en el instituto, para proponerle trabajar en su departamento, como asesor. Aunque tendrá que viajar con frecuencia, y esto es algo que le da pánico, también le agrada, pues desea conocer más mundo, y un cierto cambio de aires le vendrá bien, ya que, en estos momentos, se encuentra muy desmotivado y desanimado.
Durante un largo viaje a Seúl, por motivos profesionales importantes, comienza a encontrarse mal, cada vez peor, llegando incluso a dejar plantada a Amélie, poco antes de unas decisivas reuniones. Para despejarse, Eric se dedica a pasear por Seúl y, por casualidad, se encuentra con una misteriosa tienda Happy Life, que ofrece a sus clientes algo que podría cambiar el sentido de la vida: un funeral falso. La experiencia personal le resultará positiva y, en consecuencia, tomará la decisión de trabajar en este peculiar sector laboral, incluso importarlo a París, etc.
Está convencido de que pensar, seria y sosegadamente en la propia muerte, encerrado en un ataúd, puede ayudar a dar más sentido a un mundo cada vez más problemático, a relativizar los acontecimientos, etc. En definitiva, sería como tener una segunda oportunidad para encontrar un rumbo más adecuado en la vida, un nuevo planteamiento vital, ...
El ambiente moral en el que viven los distintos personajes de la novela es permisivo: son normales las infidelidades, los divorcios, ... Aunque no hay escenas obscenas, sí se incluyen dos apuntes eróticos y varios pasajes sensuales. Su lectura puede agradar a un público al que le guste el estilo del autor y resultar entretenida. De todas formas, quizás, se le podría haber sacado un partido más positivo a la idea de fondo de toda la trama.