
Antoine Duris es profesor en la Academia de Bellas Artes de Lyon, pero, de un día para otro, decide dejarlo todo para convertirse en vigilante del Museo de Orsay, concretamente en la sala que alberga el retrato de Jeanne Hébuterne, de Modigliani. Mathilde, su jefa en el museo, se siente tan perpleja como atraída por su extraña personalidad y el enigma que rodea su vida. Algo terrible le ha sucedido, pero ¿qué? Por el momento, para sobrevivir, Antoine solo ha encontrado un remedio: acercarse a la belleza.
Con ecos de la comedia romántica que lo consagró entre los lectores —La delicadeza— y también de la extraordinaria proeza literaria de Charlotte, ganadora del Premio Renaudot y del Renaudot des Lycéens, Hacia la belleza es una novela a la vez luminosa y oscura, llena de momentos y frases memorables, que nos invita a acercarnos, nosotros también, a la belleza. (Hasta aquí, sinopsis de la editorial).
Gran novela de personajes, con la agudeza interior que Foenkinos logra expresar en sus obras. Se trata de un relato duro, vivido en la piel de protagonistas especialmente sensibles que, a través de la belleza artística, procuran encontrar el sentido de sus vidas. Sin entrar en detalles para evitar spoilers, la trama incluye pasajes traumáticos, con algunas secuencias de violencia o sexualidad que pueden herir la sensibilidad del lector.
Por otra parte, las relaciones afectivo-sentimentales se abordan con cierto desapego respecto al compromiso y la fidelidad, aunque al mismo tiempo se presentan con realismo y franqueza, mostrando las consecuencias que este tipo de hábitos en torno a la sexualidad suelen provocar. Tal vez el título de la novela resulte algo pretencioso si se espera alcanzar una Belleza con mayúsculas; sin embargo, puede ser interesante conocer este proceso de búsqueda desde un punto de vista antropológico, desprovisto de una perspectiva trascendente.