El secreto del silencio

[El secreto del silencio]
Año: 
2016
Género: 
Público: 
Tags: 
Editorial: 
Rialp
Ciudad: 
Madrid
Año de publicación: 
2016
Páginas: 
96
Valoración moral: 
Género: Pensamiento
Sin inconvenientes.
Requiere conocimientos generales en la materia.
Lectores con formación específica en el tema.
Presenta errores doctrinales de cierta entidad.
El planteamiento general o sus tesis centrales son ambiguos o se oponen a las enseñanzas de la Iglesia.
La obra es incompatible con la doctrina católica.
Calidad literaria: 
Recomendable: 
Transmite valores: 
Contenido sexual: 
Contenido violento: 
Lenguaje vulgar u obsceno: 
Ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia: 
La calificación de las distintas categorías proviene de la opinión de los colaboradores de Delibris

El objetivo de este breve ensayo es redescubrir el valor del silencio e invitar a conquistarlo y cultivarlo a lo largo de la vida. En palabras del autor se trata de un breviario del silencio. Contiene una colección de reflexiones de grandes pensadores y artistas. El estilo es asequible y sugerente. Refleja la sabiduría y erudición del conocido doctor en Derecho y Filosofía, profesor, escritor, periodista, crítico literario y autor de numerosos libros.

El silencio solo enriquece cuando es un silencio elegido; silencio y libertad van unidos. Es profundamente humano. Lleva a contemplar la belleza natural y las obras de arte. Es parte integrante de la comunicación, por ser un requisito para que las palabras tengan densidad de contenido. En él escuchamos y nos conocemos mejor a nosotros mismos; nace y se profundiza el pensamiento, comprendemos con mayor claridad lo que queremos decir o lo que esperamos del otro; elegimos cómo expresarnos. 

El silencio interior y voluntario requiere madurez, no puede alcanzarse a cualquier edad. Por eso a los adolescentes y jóvenes no les suele gustar. Posee una potencia pacificadora, está unido al deseo de estar tranquilo con uno mismo. Necesita de un continuo aprendizaje, pasa por el hábito de la lectura o de la escucha de la buena música, que es un diálogo continuo con el silencio. Hay momentos en que las palabras ya no sirven para expresar lo más íntimo. 

Tiene mucho que ver con la estabilidad del carácter. A ella están asociadas la aceptación del valor del esfuerzo, la constancia y la perseverancia. Cuando la soledad es buscada libremente lo que pretende es acompañar a un silencio que se hace más denso y más rico. Lleva a estar a gusto con uno mismo y saber estar solo. Así, paradójicamente la soledad puede ser una compañía distinta y más profunda. Dilata el tiempo y se trata lo que se hace con una profundidad especial. Se descubren nuevos horizontes en la propia intimidad. La persona silenciosa está en condiciones de saber escuchar a fondo. El itinerario es la atención y el diálogo que enriquece a los interlocutores. Escuchar es amar. 

Hay muchas patologías del silencio. La del parloteo de quien habla demasiado en toda ocasión. La del mutismo que es causado por la ira. La contaminación acústica se opone de modo frontal al silencio. Un exceso de introspección puede estropear el silencio y volverlo agobiante. Cuando el pensar sobre uno mismo llega a ser circular, puede transformarse en obsesión. La salida de esta enfermedad es el pensamiento positivo sobre los demás. 

El silencio de Dios es el silencio ante la libertad humana. Es una presencia atenta a lo que el hombre decida hacer con su vida. Dios puede callar, pero nunca cesa de mirar y esa es su providencia más misteriosa y continua. Ser hijos de Dios es sentirse mirado por Dios. 

El secreto mejor guardado del silencio estriba en que es el espacio y el tiempo en el que se puede dar un inefable encuentro con Dios. Se transforma así en contemplación amorosa. Es la oración silenciosa, contemplativa, que se funda, en el ejemplo de Cristo. Solo la práctica del silencio sin más abre el camino para esta silenciosa oración.

Autor: Marcela Navarro Hernández, México
Fecha de actualización: Oct 2022