
El objetivo de este ensayo es mostrar cómo una sociedad se puede analizar en función de la virtud, el vicio y la hipocresía que pretende llamar virtud al vicio. Así se puede conocer mejor la realidad social en que vivimos y darnos cuenta que es aplicable a cualquiera porque la naturaleza humana es la misma ayer, hoy y mañana.
Consta de tres partes. Primero estudia los vicios dominantes como la envidia, la pereza y la codicia. Une el vicio con la delincuencia y otras plagas sociales. En la segunda parte reflexiona sobre algunas virtudes como la justicia, la laboriosidad y la concordia señalando su atractivo. Son particularmente interesantes las observaciones en torno a la amistad civil, necesaria para la política y sobre la cultura de la queja. Al final explica por qué la hipocresía posee una gran fuerza social y degrada las relaciones interpersonales. Habla de dos consecuencias de ella que son la demagogia y el populismo. Ayuda a descubrir tópicos, eufemismos y falacias.
El estilo es claro, preciso, profundo y divulgativo. Hace ver que los tiempos dependen de cómo nos comportemos las personas humanas que vivimos en ellos y subraya que aunque parece que todo es negativo, también existen una serie de actuaciones positivas que hacen menos ruido pero dejan huella. La mayor dignidad del hombre es que se dirija por sí mismo al bien. La libertad y responsabilidad personales harán que prevalezcan las virtudes para que la sociedad sea mejor.