El Reino

[Le Royaume]
Año: 
2014
Género: 
Público: 
Valoración moral: 
Género: Literatura
Sin inconvenientes.
Algunos inconvenientes morales.
Presenta pasajes de cierta entidad contrarios a la fe o la moral.
Presenta pasajes escabrosos o un fondo ideológico general que puede confundir a personas con una escasa formación cristiana.
Abundan los pasajes escabrosos o un fondo ideológico contrario o extraño a los valores cristianos.
Por sus contenidos explícitos, la obra contraría la fe o la moral de la Iglesia Católica o el cristianismo en general.

En la primera parte del libro, autobiográfica, el autor relata su conversión o, mejor dicho, el redescubrimiento de su fe sabiendo, de antemano, que la va a perder o que nunca llegará a encontrarla. Un juego de recuerdos biográficos y de justificaciones que no encuentran o no quieren encontrar la salida pues nunca abandonó su “sistema de defensa, basado en la ironía y en el orgullo de ser escritor". Así (…) no es tanto el relato de su conversión como el drama de su “desconversión”.

En las otras tres cuartas partes intenta acercarse a la figura de san Pablo y también en la de su acompañante y biógrafo, san Lucas. Aunque el libro está escrito, según el autor, “de buena fe”, reconoce que “cada uno se confecciona su guiso” o, al intentar explicar un pasaje, señala, “propongo esta tentativa de traducción”. No hay cariño por los personajes, en algunas ocasiones incluso les insulta (…). No es necesario que el biógrafo defienda al biografiado pero sí, al menos, debe hacer un esfuerzo por entenderle. El libro de Carrére (…) mira el origen del cristianismo desde el siglo XXI. Son continuas las comparaciones con la política reciente. Así el primer cristianismo se compara con el “politburó” de la Unión Soviética o con una novela de Gogol: “Pablo se había convertido para Santiago en el equivalente de Trotski para Stalin” o, mejor, “Pablo de Tarso no era Philip K. Dick ni Stalin, aunque tenía un poco de estos dos hombres singulares”. En otro pasaje dice: “la carta a los Gálatas es el Rhin antes del lago Lemán, la carta a los romanos el Rhin después de Ginebra”. Es una comparación discutible pero además, por un error de traducción, difícil de creer, pues no es el Rhin el río que baña Ginebra si no el Ródano.

No llega a aportar novedad a uno de los personajes más excepcionales de la historia de la humanidad, del que, por otra parte, se cuenta con un buen número de biografías que ayudan a conocerlo y quererlo.

F.F.L. (España, 2015)