
La novela relata la infancia y adolescencia de Hans Olofson en Suecia y sus aventuras en plena madurez en Zambia. Los diferentes episodios de estas dos etapas, europea y africana, son entreverados con habilidad por el narrador, muchas veces apelando a las pesadillas febriles de la malaria, que le hacen confundir las experiencias más traumáticas. Poco a poco los personajes van perfilándose, y el sentido siempre cerrado a la trascendencia va imponiéndose, hasta concluir en un paisaje humano hondamente depresivo y negativo. Desde un punto de vista moral, el permisivismo de los personajes propicia varios pasajes de corte naturalista, y los desordenes en el campo sexual quedan asumidos con naturalidad. No sucede así como los episodios de violencia, que se rechazan aunque den pie a algunas referencias crudas.
F.J. (2010)