
Mankell, que se dedicó durante mucho tiempo al teatro, es conocido por sus novelas negras (serie del inspector Wallander). En este libro no pergeña una historia de detectives, sino que reflexiona sobre problemas que ya aparecieron en sus novelas. Hace alusión una y otra vez a la muerte y los residuos nucleares. También trata otros problemas relacionándolos con distintos momentos de su vida -tanto de su infancia como de su vida adulta- como la enfermedad, la investigación, el teatro, el sentido del tiempo, la inmigración, la religión, la alegría, el egoísmo, la soledad, el miedo… Considera que el motor de la persona se basa en el conjunto de elementos químicos que residen en el cerebro. El libro está escrito en primera persona, los capítulos son cortos, el lenguaje es rico y se lee con facilidad. Sus especulaciones no son demasiado profundas y se declara ateo. Henning Mankell (1948-2015), sueco, residía en Sudáfrica, falleció en 2015 a causa de cáncer.
M.L. (España, 2015)