
Este relato breve fue escrito en 1850. La presente parece ser su primera versión castellana. Pese a su corta extensión, se trata de un texto importante en la trayectoria de su autor, no solo por estar espléndidamente narrado sino también por el hallazgo terminológico que para la literatura rusa supuso la acuñación del sintagma lishni chelovek, hombre superfluo, algo así como la quinta rueda de un carro. Se trata de Chulkaturin, un pobre diablo, un enfermo desahuciado, que decide entretener sus últimos días en la tierra escribiendo justamente un diario privado. Jornada a jornada nos cuenta incidencias minúsculas, hasta su encuentro con Liza, de la que se enamora. Así esta trama romántica hace que la novela cobre ritmo, con incidencias como un baile de sociedad y un duelo, frente a un noble que también la pretende…
La novela acepta con falsa naturalidad el recurso al duelo. Por esa razón, parece conveniente su reserva a lectores con formación.