Darwin. Retrato de un genio

[Darwin, portrait of a genius]
Año: 
2013
Género: 
Público: 
Editorial: 
Avarigani editores
Ciudad: 
Madrid
Año de publicación: 
2015
Páginas: 
160
Valoración moral: 
Género: Pensamiento
Sin inconvenientes.
Requiere conocimientos generales en la materia.
Lectores con formación específica en el tema.
Presenta errores doctrinales de cierta entidad.
El planteamiento general o sus tesis centrales son ambiguos o se oponen a las enseñanzas de la Iglesia.
La obra es incompatible con la doctrina católica.
Calidad literaria: 
Recomendable: 
Transmite valores: 
Contenido sexual: 
Contenido violento: 
Lenguaje vulgar u obsceno: 
Ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia: 
La calificación de las distintas categorías proviene de la opinión de los colaboradores de Delibris

El historiador Paul Johnson pone en el centro de atención la polémica figura de Charles Darwin. Para muchos científicos Darwin es un modelo a seguir, pero dejan de lado el hecho de que para llegar a sus conclusiones, se aproximó más a los métodos de los observadores griegos que a los de los científicos experimentales del siglo XIX y XX.

En El origen de las especies (1859), lanzó sus conclusiones a partir de las observaciones relatadas en El viaje del Beagle, con su principio axiomático de la selección natural, que tuvo una gran aceptación y difusión. Distinto fue el enfoque y contenido de su segundo gran tratado, El origen del hombre y la selección en relación al sexo (1871), en el que primeramente expone la evolución del hombre y a continuación la función de la sexualidad en la selección natural. Al año siguiente vería la luz La expresión de las emociones en el hombre y en los animales (1872). Para Darwin la herencia era una mezcla de caracteres, por eso Johnson señala la desgracia histórica de que Darwin no conociese la obra del sacerdote católico y padre de la genética, Gregor Mendel, quien demostró que en la herencia no hay mezcla: hay, como vio en sus guisantes, unos caracteres dominantes y otros recesivos. De hecho, como fue señalado en su tiempo, si la herencia fuera una mezcla de caracteres de los progenitores, la selección natural resultaría contradictoria.

Johnson muestra las consecuencias que tuvo el darwinismo social. El darwinismo se infiltró en la política, la economía y, sobre todo, en las ideologías. Ahí están las ideas de Spencer, sobre “la supervivencia del más fuerte”; Francis Galton, primo y ayudante de Darwin y creador de la eugenesia; o Cecil Rhodes, aventurero, colonialista y millonario, que empujaba al imperio británico “a pintar de rojo el mapa del mundo” como estandarte de una raza superior, idea no muy lejana a la del programa imperial del canciller Bismarck, “sangre y hierro”. Las leyes de esterilización para las personas débiles y los enfermos mentales en los Estados Unidos se introdujeron con el empuje de los darwinistas y prevalecieron en algún estado hasta 1970. Lo mismo ocurrió en Alemania, Noruega, Finlandia, Suecia, Islandia o Estonia. Solo en Suecia fueron esterilizadas 65.000 personas. A excepción de Canadá, el imperio británico rechazó la esterilización gracias a la batalla de G. K. Chesterton, ayudado en su momento por la aparición de la novela Un mundo feliz, de Aldous Huxley.

En Alemania la historia racial y antisemita moderna es conocida; comenzó con Houston Stewart Chamberlain, inglés nacionalizado alemán, casado con la única hija de Wagner, quien escribió la monumental historia de las razas. Darwin emplea la palabra “combate” de manera constante, en forma semejante al Mein Kampf de Hitler, en el cual se transmite que luchar por sobrevivir es lo sano, lo natural, el progreso, la vida. Otra palabra darwiniana que también fue adaptada por el gobierno nazi es “exterminio”. También ha sido impactante el darwinismo social marxista (Engels, Lenin, Trotsky, Stalin, Mao, Pol Pot…) con el gulag, la reubicación de las minorías o la revolución cultural. Aunque Darwin huyó de la política, apoyó públicamente las ideas eugenésicas de Galton y se manifestó contra las vacunaciones, pues protegían a los más débiles que deberían desaparecer.

Johnson lamenta que los biólogos responsables del fundamentalismo darwinista hayan sido deificados por una banda ingeniosa y perversa de filósofos. Una alianza entre ciencia exhibicionista y mala filosofía que plantea un obstáculo para la verdad y la expansión del conocimiento.

Autor: Francisco Forriol , España, 2019