
Los cuentos de Irène Némirovsky son realistas y abordan temáticas relacionadas con el mundo europeo de la primera mitad del siglo XX, aunque por su profundidad psicológica resultan intemporales. Sus personajes se desarrollan en ambientes que oscilan entre la frivolidad, la brutalidad (los refugiados rusos son tratados con indiferencia) y la melancolía, con un pasado todavía presente o un futuro que parece inseguro, especialmente para los judíos como ella.
Estos cuentos tienen un marcado carácter autobiográfico. Némirovsky pertenecía a una familia aristocrática adinerada que se exilió de Rusia debido a la Revolución de Octubre, y pasó varios años en Finlandia. Muchos de sus relatos reflejan el mundo interior o las relaciones amorosas en familias burguesas.
La temática y la extensión de los cuentos son muy variadas. Algunos ya se habían publicado de forma individual o en otros conjuntos de relatos; la novedad de esta colección es que los reúne todos. Son relatos diversos y entretenidos, que pueden leerse de forma independiente. La ejecución es excelente, con finales abiertos y, a veces, un matiz algo pesimista. Némirovsky describe con gran realismo los tipos humanos y profundiza en los conflictos que se plantean.
Irène Némirovsky (1903-1942) fue una escritora nacida en Kiev, en el entonces Imperio Ruso, que vivió en Francia y escribió en francés. Nunca obtuvo la nacionalidad francesa. Fue deportada por su origen judío y murió en Auschwitz a los 39 años. Su obra más famosa y quizá la cumbre de su carrera es "Suite francesa".