
El autor de este ensayo continúa en la órbita iniciada con el que le dio a conocer (Imitación y experiencia, premio Nacional de Ensayo, 2004): un intento de filosofía política que entiende adecuado para una época nihilista como la nuestra. Javier Gomá es natural de Bilbao (1965), Letrado del Consejo de Estado y Director de la Fundación Juan March. En la presente reflexión sobre el alcance de la esperanza desde nuestra necesaria condición finita, el autor de Aquiles en el gineceo usa el mito griego como modelo de nuestra apertura a la sociedad. Aquiles se esconde en un harén disfrazado de mujer pero, recriminado por Ulises, decide acudir a la guerra de Troya, para perder en ella su inmortalidad. Este preferir una vida breve pero con gloria a la existencia ociosa y eterna de un dios es imagen de los dos estadios de nuestra vida: estético en nuestra subjetividad solitaria y ético, integrado en la polis, clara muestra de nuestra instrumentalización del yo. Gomá no titubea incluso en ver, en esta “pérdida” equivalente al suicidio, una cierta nobleza, en la estela de Kierkegaard: el ser personal auténtico no es el que acepta su finitud en el ensimismamiento solitario, sino el que afronta su mortalidad como ciudadano de una polis plural.