
Una brecha en el corazón humano permite atisbar las pesadillas ocultas: una definición muy certera de este nuevo libro de Yoko Ogawa; los relatos breves, que parecen estar inconexos, configuran una espléndida muestra de las heridas que puede albergar el ser humano.
Una mujer, que espera a que la atiendan en una pastelería, desvela a otra clienta su tragedia: va a comprar dos pasteles de fresas con nata para celebrar el cumpleaños de su hijo, fallecido hace unos años. Y, a base de pequeños detalles, en ocasiones ínfimos, las siguientes narraciones van entrelazando una historia cuasi gótico-borgiana, con regusto a Poe, en la que lo importante no tanto es la trama, que también, como la revelación de lo que late en los diversos protagonistas: sus pensamientos, intenciones, deseos, traumas, miedos... o venganzas.
Una vez más, la autora nos regala un hermoso libro, para disfrute de lectores sin prisas y con gusto por el terror bello, con una prosa suave que se desliza transparentemente, sin ruidos ni agitaciones, y con la delicadeza terrorífica de alma nipona.