
Se trata del impactante testimonio del conocido psiquiatra que tuvo un accidente automovilístico y estuvo a punto de morir. El libro se lee con facilidad pues el modo como describe el paso de estar en coma, a la recuperación total, después de muchos y largos días en el hospital hace que el lector no pueda abandonar la narración. Se pueden encontrar en esta obra todo tipo de géneros literarios: thriller, psicológico, dramático, narrativo……y hasta momentos divertidos.
Destacan en esta narración el papel primordial de las relaciones humanas impregnadas de cariño que ayudaron al paciente a salir adelante a pesar de los pesares y la transformación interior que se realizó en él pues se vio al borde de la muerte y el hecho de haberse salvado le llevó a plantearse cuestiones personales profundas que terminan por la sincera decisión de vivir solo para los demás y no para sí mismo.
Además de disfrutar de la calidad de esta lectura, se pueden extraer muchas enseñanzas para los enfermos, médicos, familia, enfermeras y cuidadores. Todo enfermo necesita sentirse amado, comprendido, cuidado, en primer lugar por su familia y personas más cercanas aunque parezca que se resiste o no lo valora. Los familiares deben mantener una gran paciencia pues, en ocasiones, tendrán que decidir asuntos complejos, han de mostrase cercanos y ayudar al enfermo a que no se desanime y mantenga un espíritu jovial. El médico debe hacerse cargo de la preocupación de la familia y hablar con ellos de manera amable y sin prisas. Su papel es crucial para la recuperación del enfermo de quien ha de ser como un amigo comprensivo y exigente para lograr que despliegue sus potencialidades en medio de una fuerte vulnerabilidad.
Son de mucho interés las vivencias interiores de un moribundo, la conciencia que va recuperando después de estar en coma, el proceso del volver a razonar de modo normal, la afectividad que se remueve desde su núcleo íntimo, el deseo de no morir y al mismo tiempo el cansancio, hasta el agotamiento de quien ha puesto todo lo que le parece que está en sus manos para sanar y a quien le siguen pidiendo un poco más.
El cronista que ayuda al autor en la escritura del libro lo hace con gran calidad literaria y fidelidad a la memoria del accidentado.