
Pete, que tiene diez años, es el narrador. Sus padres se han separado, aunque no se cuentan los motivos. Su hermana se queda con la madre y él se va con su progenitor, no muy lejos, en la costa californiana, y cuenta, en capítulos muy breves, lo que van haciendo, en unos momentos de crisis también económica y profesional (el padre es escritor).
Las relaciones son buenas. Pete es listo, hace preguntas de lo más variadas, sueña, admira a su padre, pero se da cuenta también de sus limitaciones, y ambos afrontan las dificultades con optimismo y ganas de vivir. El modo de narrar desde la perspectiva del hijo está muy logrado (las comidas, el colegio, excursiones, paseos...). Hay escenas divertidas y otras conmovedoras.
La novela tiene un origen autobiográfico. Sorprenden las pocas referencias a la madre, salvo en un encuentro de todos en Navidad.