
Primera novela de Olga Tokarczuk tras recibir el premio Nobel en 2018. Magníficamente escrita, es un reflejo de La montaña mágica, del también premio Nobel Thomas Mann. Mann recogía la vida en un sanatorio antituberculoso en Davos, en los Alpes suizos, con pacientes de todas las capas de la sociedad y de varias nacionalidades que mostraban las inquietudes de la sociedad del momento. Tokarczuk también recurre a un sanatorio de pacientes tuberculosos, en 1913, un año antes del comienzo de la Primera Guerra Mundial, en Görbersdorf, en Silesia, entonces Alemania, ahora Polonia (Sokolowko). Los pacientes con dinero acuden a la clínica; el resto busca su tratamiento en la clínica, pero se alojaban en pensiones más baratas.
En una de ellas, un alojamiento para caballeros, mientras siguen su tratamiento, se habla de política, de mujeres, con un cariz machista y misógino; también se bebe y se hacen excursiones para expandir los pulmones y llenarlos del aire de las montañas. Desde el primer momento hay una sospecha de que algo ocurre, un misterio que no inquieta ni sobresalta, y después de mucho realismo, nos lleva a lo fantástico, un realismo mágico que sirve para introducir, en las últimas páginas, la ideología de género, sin exceso y sin molestar, que explica el título. Las empusas eran unas terroríficas criaturas fantásticas griegas que ya aparecían en el teatro de Aristófanes.