
En esta edición conjunta de cuatro relatos breves, el autor utiliza sus dos personajes habituales: el inspector de la Guardia Civil Bevilacqua y su ayudante la sargento Chamorro, que complementa perfectamente con sus dotes de organización las hábiles intuiciones de su jefe, poco sistemático pero sabueso experimentado. Se trata siempre de adolescentes que aparecen muertas, en circunstancias que recuerdan a Caperucita: la ingenuidad frente a la malicia del depredador asesino, lobo implacable. Sus títulos: 547 amigos; Antes de los dieciséis; Cuatro novios; y La hija única.
Retrato de las circunstancias actuales, centrado en el desamparo típico de unas niñas adictas al teléfono móvil pero desvinculadas de la atención de unos padres siempre ocupados. Prosa trepidante, momentos conmovedores y limpieza en la mención de las situaciones escabrosas.