
Se trata de un reportaje sobre las repúblicas de Asia Central que fueron parte de la Unión Soviética y cuyo nombre termina con el sufijo -stán (Turkmenistán, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán). La autora, interesada en los evolución de los estados que surgieron del colapso comunista, viaja por esas naciones con la curiosidad de una antropóloga que quiere describir la situación de unos pueblos muy antiguos y con una riquísima cultura, puente entre Europa y Extremo Oriente (el recuerdo de Alejandro Magno está aún vivo en algunas ciudades), que sin embargo no formaron Estados hasta el colapso soviético en 1991.
Analiza la influencia de la Rusia zarista en su organización, y la huella indeleble del periodo soviético en la identidad de estos pueblos, con sus sombras y sus luces. Algunos de esas naciones pasaron del nomadismo a vivir en modernas ciudades del siglo XX sin transición, se alfabetizaron sociedades enteras (a veces dando primero un alfabeto a sus idiomas, pues ni siquiera tenían escritura), y se les obligó a abandonar arraigadas costumbres por la colectivización obligatoria en granjas comunales.
Más que un libro de viaje, es un análisis antropológico de estas naciones: describe viejas costumbres (como la sorprendente del rapto de las novias), el difícil compromiso con los derechos humanos (muestra a Turkmenistán como una sociedad casi tan cerrada como Corea del Norte) y la tentación del culto a la personalidad y de la transmisión de sus gobiernos de padres a hijos, constituyendo verdaderas dictaduras casi hereditarias. Narra muchos acontecimientos que vivió con gran habilidad narrativa, y, aunque algunos son sencillas anécdotas, es capaz de abstraer para mostrar características importantes de estas sociedades.
La autora (Noruega, 1983) se interesó por los países de la antigua Unión Soviética y sus satélites al comprobar que muchos de los que vivieron el periodo soviético conservan nostalgia por aquella época, a pesar de las evidentes faltas contra la libertad personal que experimentaron. En este libro, sin dejar de denunciar los serios problemas contra los derechos humanos que vio, aparecen también los logros conseguidos.