Terapia divina y adicción

Es un libro serio, honesto y espiritualmente ambicioso que se desmarca con claridad de los enfoques reduccionistas sobre la adicción. Keating acierta al situar el problema en un nivel más profundo que el mero hábito compulsivo o el desajuste psicológico: la adicción aparece aquí como síntoma de una fractura interior, de un corazón desordenado que ha perdido su centro.
Su propuesta —la lectura de los Doce Pasos como itinerario de conversión— es sólida, coherente con la tradición cristiana y particularmente fecunda cuando se la entiende no como sustitución de la terapia, sino como su coronación.
El diálogo con un miembro experimentado de los programas de recuperación aporta realismo y evita que el libro derive en espiritualismo abstracto; sin embargo, este mismo recurso dialogal, que humaniza el texto, a veces diluye la tensión argumentativa y vuelve reiterativas algunas ideas.
Keating escribe con convicción y autoridad espiritual, pero no siempre con precisión sistemática: ciertos pasajes presuponen familiaridad previa con la oración contemplativa y con el lenguaje propio de los Doce Pasos, lo que puede dejar fuera a lectores menos iniciados. Aun así, el núcleo del libro es fuerte: la insistencia en la humildad real —no retórica—, en la responsabilidad personal sin culpabilismo, en la acción lenta y profunda de la gracia, y en la necesidad de una vida sostenida por el silencio, la oración y el servicio.
No es un libro cómodo ni inmediato; exige paciencia, docilidad interior y una disposición sincera al cambio. Su mayor valor está en ofrecer sentido y estructura a procesos de sanación que suelen vivirse de manera fragmentada. No es un manual técnico ni una lectura introductoria, sino una obra de fondo, valiosa para acompañantes espirituales y para lectores que buscan una integración madura entre fe, psicología y vida concreta, y será útil solo para quien esté dispuesto a tomarse en serio la propia conversión. Su enfoque es compatible con la antropología cristiana, aunque utiliza categorías y lenguaje de los Doce Pasos que requieren discernimiento y un correcto equilibrio.
