¿Por qué ha fracasado el liberalismo?

[Why liberalism failed?]
Año: 
2025
Género: 
Público: 
Editorial: 
Rialp
Ciudad: 
Madrid
Año de publicación: 
2018
Páginas: 
253
Valoración moral: 
Género: Pensamiento
Sin inconvenientes.
Requiere conocimientos generales en la materia.
Lectores con formación específica en el tema.
Presenta errores doctrinales de cierta entidad.
El planteamiento general o sus tesis centrales son ambiguos o se oponen a las enseñanzas de la Iglesia.
La obra es incompatible con la doctrina católica.
Calidad literaria: 
Recomendable: 
Transmite valores: 
Contenido sexual: 
Contenido violento: 
Lenguaje vulgar u obsceno: 
Ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia: 
La calificación de las distintas categorías proviene de la opinión de los colaboradores de Delibris

Para Deneen, «el liberalismo ha fracasado porque el liberalismo ha triunfado» (p. 221), pero ¿a qué liberalismo se refiere? No se encuentran referencias a Adam Smith ni a la escuela de Viena o la escuela de Chicago. Pronto se descubre que presenta una visión del «liberalismo progresista», en el sentido anglosajón, que ha cautivado a tantos partidos «progresistas» actuales, como el Partido Demócrata estadounidense.

El «progresismo» pretende transformar la vida humana y el mundo. Para ello precisa de un individuo liberado y un Estado controlador. Hobbes, en su Leviatán, vio estas dos realidades: el Estado compuesto de individuos autónomos y estos individuos, a su vez, «contenidos» en el Estado absoluto, incluso tiránico.

El liberalismo ha propiciado tres revoluciones: (1) la libertad, como liberación humana de una autoridad establecida; (2) la emancipación de la cultura y de las tradiciones arbitrarias; y (3) el dominio humano sobre la naturaleza a través de la ciencia y la prosperidad económica.

El liberalismo progresista rechaza la autolimitación humana y olvida los principios aristotélicos y tomistas del autocontrol y las virtudes necesarios para alcanzar la felicidad. El liberalismo rechaza los límites de la ley natural y no reconoce una naturaleza humana fija.

Fue Francis Bacon —Hobbes fue su secretario— quien reclamó la capacidad humana para «dominar» o «controlar» la naturaleza, planteando incluso alcanzar la inmortalidad. Posteriormente, Rousseau, Marx, Mill y otros han seguido esta idea hasta llegar a los «transhumanistas».

Los liberales «conservadores» subrayan la necesidad de dominar la naturaleza científica y la economía, pero se detienen ante la idea de extender este proyecto a la naturaleza humana. Los liberales «progresistas» aprueban cualquier medio técnico de liberar a los humanos de la naturaleza humana de nuestros propios cuerpos. Un debate que sigue hoy abierto.

Otro aspecto progresista, que viene de Hobbes y de Rousseau, es que el «hombre natural» es una criatura sin cultura, un primitivismo estable que separa naturaleza y cultura. De aquí surge la anticultura que tanto se promueve en la educación, eliminando las normas sexuales y económicas y «liberando» o anestesiando la voluntad humana, que sucumbe especialmente por el consumo, el hedonismo y el pensamiento a corto plazo.

El libro no es fácil de seguir; por momentos es árido, pero contiene sugerencias interesantes. Según Deneen, el liberalismo «progresista» es insostenible en todos los aspectos, pues no puede forzar a perpetuidad un orden sobre una colección de individuos autónomos cada día con menos normas sociales constitutivas, ni tampoco puede proporcionar un crecimiento material sin fin en un mundo limitado.

Autor: Francisco Forriol, España
Fecha de actualización: Dic 2025