Pescador de perlas

[Pécheur de perles]
Año: 
2025
Género: 
Público: 
Editorial: 
Alianza
Ciudad: 
Madrid
Año de publicación: 
2024
Páginas: 
190
Valoración moral: 
Género: Pensamiento
Sin inconvenientes.
Requiere conocimientos generales en la materia.
Lectores con formación específica en el tema.
Presenta errores doctrinales de cierta entidad.
El planteamiento general o sus tesis centrales son ambiguos o se oponen a las enseñanzas de la Iglesia.
La obra es incompatible con la doctrina católica.
Calidad literaria: 
Recomendable: 
Transmite valores: 
Contenido sexual: 
Contenido violento: 
Lenguaje vulgar u obsceno: 
Ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia: 
La calificación de las distintas categorías proviene de la opinión de los colaboradores de Delibris

Finkielkraut es uno de los pensadores franceses más libres e independientes y con una clara visión moral de la vida. No es cristiano, pero siempre tiene presentes y ha interiorizado la aportación de los valores cristianos occidentales.

El pescador de perlas es una expresión que Hannah Arendt aplicó a su admirado Walter Benjamin, ese pensador que buceaba en los libros para sacar a la superficie pequeñas perlas presentadas por otros escritores. Finkielkraut desarrolla quince frases de otros pensadores. La última, muy sencilla, es del cantante Paul McCartney: “I believe in yesterday”, que se convierte en un precioso manifiesto para mantener lo valioso del ayer, sin rechazar lo nuevo, y evitar lo superficial de hoy sin caer “en la amargura con los años”.

Esa es su cultura y el mundo donde vive. Ama y defiende a Europa, la democracia, los modales y la buena educación, un feminismo diferente, pero también sabe ver que el espíritu de igualdad democrático, “una vez alcanzado su estadio último, no tolera ninguna forma de trascendencia” (p. 62), y donde “lo que no tiene precio ha perdido su prestigio” (p. 71).

Se enfrenta, con mucho respeto, a Houellebecq, enemigo de la eutanasia, que Finkielkraut presenta como una consecuencia de no conocer a Dios. Confiesa que “la única oración que me concierne y que a veces rezo en el silencio de la noche: ‘Estar vivo hasta la muerte’. Pero ¿a quién la dirijo?” (p. 37).

Este es el problema: ve con mucha claridad un mundo que presenta muestras de desvarío e incoherencia, pero no tiene dónde anclarlo.

Autor: Francisco Forriol, España
Fecha de actualización: Ago 2025