
El escritor alemán Bernhard Schlink (Bielefeld, 1944) nos presenta en esta novela el retrato de una mujer alemana que sobrevivió a dos guerras mundiales, un amor imposible y un país arrastrado hacia la guerra a finales del siglo XIX. El narrador nos cuenta, en tercera persona, que el padre de Olga es estibador y su madre lavandera. Ambos morirán a causa del tifus. A la huérfana Olga la cuidará su abuerla paterna, con la que no llegará a congeniar. Olga es inquieta, espabilada, ambiciosa y le gusta mucho leer, aunque pronto comprende que es pobre y de origen humilde. Pasado el tiempo, se enamora de Herbert, un joven de acción, bastante aventurero y de una clase social acomodada. Su familia no verá con buenos ojos esta relación y pondrá obstáculos a cualquier tipo de compromiso.
Olga y Herbert se siguen viendo a escondidas y se quieren. Olga se hace maestra y Herbert ingresa en un regimiento de infantería. Hay que recordar que estamos en Prusia, en plenas guerras coloniales y con grandes aventureros. Los amantes se ven poco, cada vez menos, aunque cada encuentro es intenso. Pronto, Olga se dará cuenta de que se ha enamorado del hombre equivocado. Cuando Herbert se va a sus peligrosas misiones, Olga le escribe con mucha frecuencia, pero no recibe ninguna contestación. ¿Qué sucede? En la segunda parte de la novela, un chico que vive en los años 50 narra, en primera persona la vida de Olga, ya mayor, que trabaja de costurera en casa de sus padres. En la tercera y última parte, se incluye la correspondencia que Olga mantuvo con su amado. Pasados bastantes años, llegará al convencimiento de que Herbert había muerto ya hacía tiempo.
La novela tiene algunos momentos interesantes, pero, en general, no logra captar plenamente la atención. La narración resulta algo fría y no transmite muchos sentimientos. Hay algunos breves apuntes sensuales.