
Un rico heredero, Gerard, vuelve a Inglaterra tras acabar sus estudios y su madrastra trata de que contraiga matrimonio con otra heredera pero él se enamora de la hija de uno de sus arrendatarios, Cristel, pero esta es también objeto de la pasión amorosa de un realquilado del molino y trata de eliminar a su contrincante. Como ella no quiere casarse con el realquilado ni quiere arruinar el futuro de Gerard desaparece sin dejar rastro.
Collins construye una novela en la que alternan tensión, suspense y cierto melodrama. El argumento está expuesto con detalle y los elementos están bien trabados. Hay quizá demasiado contraste entre bondad y maldad. El desarrollo es un poco lento como corresponde a una novela del siglo XIX que además se publicaba por entregas pero se lee con gusto y aunque se prevé el final, se mantiene la intriga y entretiene.
Wilkie Collins (1824-1889) fue un novelista inglés que también escribió teatro y relatos cortos. Fue muy popular en su tiempo. Escribió además ensayos. Sus obras más famosas son “La piedra lunar” y “La dama de blanco”. Se considera que inició el género de novelas detectivescas. En 1851 conoció a Charles Dickens, con el que entabló una gran amistad que duró hasta la muerte de Dickens y que se basaba en la mutua admiración y en la colaboración.