Palabras de vida interior

[Lessico della vita interiore]
Año: 
2006
Género: 
Público: 
Editorial: 
Sígueme
Ciudad: 
Salamanca
Año de publicación: 
2006
Páginas: 
222
Valoración moral: 
Género: Pensamiento
Sin inconvenientes.
Requiere conocimientos generales en la materia.
Lectores con formación específica en el tema.
Presenta errores doctrinales de cierta entidad.
El planteamiento general o sus tesis centrales son ambiguos o se oponen a las enseñanzas de la Iglesia.
La obra es incompatible con la doctrina católica.
Calidad literaria: 
Recomendable: 
Transmite valores: 
Contenido sexual: 
Contenido violento: 
Lenguaje vulgar u obsceno: 
Ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia: 
La calificación de las distintas categorías proviene de la opinión de los colaboradores de Delibris

La vida interior forma parte de la entraña de todo hombre. Tal vez por ello, en una época dominada por la apariencia, la exterioridad y la imagen, se añoran determinadas palabras que son capaces de recuperar la autenticidad, la frescura y la libertad de las cosas y las personas que forman nuestro mundo.

Enzo Bianchi nos ofrece aquí sabrosas reflexiones sobre palabras con las que descender hasta las profundidades de su ser y dotar de sentido su existencia. Transmitidas de la boca al oído, acogidas en el corazón, meditadas y puestas en práctica, palabras como «paciencia», «escucha», «meditación», «ascesis», «silencio», «comunión», «alegría», entretejen un verdadero abecedario de la vida interior que busca la transformación de la persona concreta y de su realidad cotidiana.

Sugerente reflexión, por ejemplo, la que ofrece sobre la paciencia. La paciencia es una prerrogativa divina, Dios es magnánimo, constante, paciente, “lento a la ira”. Para un cristiano la paciencia es “capacidad de ver y de sentir con magnanimidad”, es decir, el arte de acoger y vivir lo inacabado. En este segundo aspecto la paciencia se revela necesariamente como humilde: lleva al hombre a reconocerse como inacabado, y en este sentido se convierte en paciencia con uno mismo; además reconoce que las relaciones con los otros son frágiles e imperfectas, por tanto, se estructura como paciencia con los otros.

Autor: Vicente Huerta, España
Fecha de actualización: Dic 2022