
Segundo volumen de la trilogía que el autor dedicará al detective Falcó, el personaje que sigue la estela de James Bond, el agente 007 de los servicios secretos ingleses, pero con notas de grosería bastante alejadas de la exquisitez del espía inglés. En este caso los servicios secretos de la España de Franco encargan a Falcó en 1937 –cercana ya la II Guerra Mundial- que rescate el oro que el Gobierno español republicano quiere trasladar en barco a Moscú. Anclado en Tánger el Mount Castle, Falcó (un sinvergüenza asesino, al servicio de unos políticos que desprecia) manejará sus resortes humanos y sexuales para hacerse con el botín.
Pese al buen hacer literario de Pérez-Reverte, acreditado en otras novelas pero ausente en ésta -producto de serie-, no cabe recomendar su lectura. Es un texto que exalta una conducta indigna en bastantes aspectos.