
Novela independiente ambientada en el mismo mundo que la serie La primera Ley, del mismo autor, con la que comparte el tono y algunos personajes.
Los protagonistas son auténticos antihéroes: obsesionados por la venganza, traicioneros, sin conciencia… Y los pocos personajes que parecen tenerla la van abandonando por la fuerza de las circunstancias y para poder sobrevivir.
El autor continúa cargando la mano en las escenas violentas, y el permisivismo sexual de los personajes da pie a diversos diálogos de bajo tono y descripciones; también se incluye alguna descripción pornográfica extensa.