
El libro busca situar la figura de Jesús en el contexto histórico, social y religioso de la Palestina del siglo I. Para ello, combina el rigor histórico con una abundante documentación sobre la vida cotidiana de la época de Nuestro Señor, ofreciendo al lector una reconstrucción muy detallada del entorno en el que se desarrollan los relatos evangélicos. Gracias a este contexto, los episodios del Evangelio se comprenden de una forma más viva y cercana.
Desde el punto de vista literario e histórico, la obra destaca por su capacidad para recrear ambientes, acontecimientos y circunstancias con una notable sensibilidad narrativa. El autor no se limita a exponer datos de manera erudita, sino que los integra en una narración fluida y accesible. Esta combinación de rigor histórico y calidad literaria convierte el libro en una obra rigurosa, pero al mismo tiempo amena y fácil de leer.
Henri Daniel-Rops nació en 1901 en Épinal (Francia), en el seno de una familia de tradición republicana y laica. Estudió Derecho y Letras y, en sus primeros años, se movió en ambientes intelectuales alejados de lo religioso. Su conversión al catolicismo fue progresiva durante la década de 1930, fruto de una crisis intelectual y espiritual, así como de su contacto con el pensamiento cristiano humanista; este cambio marcó profundamente su obra posterior. Se casó con Yvonne Gaudet, con quien formó una familia, y desarrolló una intensa labor como historiador del cristianismo, convirtiéndose en uno de los grandes divulgadores de la historia de la Iglesia en el siglo XX. Fue elegido miembro de la Academia Francesa en 1955 y falleció en 1965.