Trapiello vuelve con algunos de los personajes esbozados en su anterior novela, “Madrid 1945”. Intercambiando realidad y ficción construye un relato, con Madrid de fondo, con la nueva sociedad española de posguerra. Trapiello muestra, sin decantarse por ningún bando, lo que fue el Madrid de los años posteriores al final de la guerra civil, pobreza y riqueza, trabajo y estraperlo, reconstrucción de un ideal y embates políticos de grupos que se resistían a reconocer su derrota, revanchas y odios, intereses políticos internos y externos, con una policía y una justicia focalizadas en no ver más que vencedores y vencidos.
Ben Smith, ciudadano con pasaporte estadounidense, llega a Madrid, a principios de 1945, para cumplir con una misión de la embajada estadounidense. Estaba a punto de finalizar la segunda guerra mundial, con la derrota de la Alemania nazi en el horizonte y el régimen de Franco buscando acercarse a dos potencias aliadas vencedoras, los Estados Unidos y Gran Bretaña. España era un hervidero de policías a la búsqueda de los desafectos al régimen y por Madrid pululaban espías de todas las tendencias y políticos que peleaban por acercarse al poder moviendo fuertes intereses mercantiles. Smith nos va descubriendo, poco a poco, su personalidad al verse envuelto en circunstancias políticas, policiales y amorosas que le harán pasar por situaciones trágicas que, por momentos, se convierten en un sainete. La novela, un homenaje a Pío Baroja, mantiene continuamente el ritmo sin perder el interés en ningún momento.