
Es un ensayo filosófico de tono contemplativo que intenta pensar la realidad material desde una perspectiva abierta al misterio.
El autor —conocido por su profundo conocimiento de las tradiciones filosóficas de India y de Occidente— propone una reflexión sobre la materia no como algo inerte o puramente mecánico, sino como una realidad dinámica, fecunda y, en cierto modo, luminosa.
A lo largo de sus páginas dialogan ciencia, metafísica y tradiciones espirituales antiguas, buscando mostrar que la materia puede entenderse como un ámbito donde aparecen la vida, la conciencia y la belleza del cosmos.
El libro no sigue un argumento rígido, sino que avanza por aproximaciones, imágenes y sugerencias filosóficas.
Arnau recurre con frecuencia a referencias culturales, científicas y religiosas —especialmente de tradiciones orientales— para proponer una visión del universo en la que lo material y lo espiritual no se oponen radicalmente. Esta forma de escribir lo vuelve sugestivo y estimulante para lectores interesados en filosofía, cosmología o pensamiento comparado, aunque también puede resultar algo disperso o especulativo para quien busque una argumentación estrictamente sistemática.
Su principal atractivo está en la capacidad de despertar asombro ante el mundo físico y de invitar a pensar la realidad con mayor amplitud; su limitación, en cambio, es que algunas intuiciones quedan más insinuadas que demostradas y ciertas síntesis entre ciencia y espiritualidad pueden parecer discutibles desde un punto de vista filosófico o teológico. Hay una inclinación hacia visiones cosmológicas y espirituales cercanas al monismo o a tradiciones orientales.