
La escritora inglesa jalonó su vida con novelas de mucho éxito, algunas llevadas al cine como Rebeca, La posada de Jamaica, Mi prima Rachel o Los pájaros. Los Parásitos es una historia más personal, introspectiva y autobiográfica, pues también ella fue hija de actores, como ocurre con los protagonistas de Los Parásitos.
La novela relata dos días en la vida de tres hermanastros, los Delaney, hijos de dos famosos actores. En esas pocas horas, la escritora, jugando con el espacio y el tiempo, entremezcla las vidas de María, reconocida actriz; Niall, compositor de músicas de éxito; y Celia, entregada a los demás, aunque con posibilidades de ser escritora y dibujante de cuentos para niños.
Todo se desencadena cuando Charles, el marido de María, acusa a los tres hermanastros de parásitos. Encerrados en un salón de la casa de campo, comentan y recuerdan, intentan consolarse de sus errores e incluso, en algún momento, buscan a Dios, al que no encuentran. Cuando suena el gong que anuncia la cena, todo vuelve al tiempo real y se desencadenan los hechos finales.
La trama es sencilla y está muy bien escrita y, aunque con algún capítulo lleno de humor —como la visita de los Delaney a casa de los padres de Charles—, en conjunto la narración resulta melancólica.