
Se trata del primero de los muchos títulos que Pío Moa ha dedicado al tema. La II República española aparece en esta obra como un régimen de compromiso entre fuerzas que realmente solo aspiraban a imponerse de modo más o menos totalitario. Se soportaban, pero nada más. En concreto, para los partidos marxistas, la República no era sino un eslabón necesario, pero transitorio, hacia la dictadura del proletariado. Son significativas las palabras del novelista César Arconada: "En el momento actual los que se llaman liberales son los retrasados... Un joven puede ser comunista, fascista, cualquier cosa, menos tener ideas liberales."
El autor no carga la nota en la crítica, sino que mayormente se exponen los hechos desnudos. Eso sí, con buen oficio literario, del que es buen ejemplo la estructura del libro. En lugar de seguir un orden lineal, Pío Moa nos presenta, en una primera parte, el relato de la insurrección armada del 34; en la segunda parte, la gestación política de dicha revuelta; y en la tercera, los preparativos militares del alzamiento del 36.