Los grados del saber

[Distinguer pour unir ou les degrés du savoir]
Año: 
1932
Género: 
Público: 
Editorial: 
Club de Lectores
Año de publicación: 
1947
Páginas: 
763
Valoración moral: 
Género: Pensamiento
Sin inconvenientes.
Requiere conocimientos generales en la materia.
Lectores con formación específica en el tema.
Presenta errores doctrinales de cierta entidad.
El planteamiento general o sus tesis centrales son ambiguos o se oponen a las enseñanzas de la Iglesia.
La obra es incompatible con la doctrina católica.
Calidad literaria: 
Recomendable: 
Transmite valores: 
Contenido sexual: 
Contenido violento: 
Lenguaje vulgar u obsceno: 
Ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia: 
La calificación de las distintas categorías proviene de la opinión de los colaboradores de Delibris

En este libro Maritain presenta su visión sobre cómo conocemos las cosas, inspirada en las ideas de Santo Tomás de Aquino. Según él, conocer algo es hacer que su esencia exista de forma inmaterial en nuestra mente. Maritain divide el conocimiento en dos grandes tipos: el conocimiento racional, que incluye la ciencia y la filosofía, y el conocimiento suprarracional, que abarca la fe y la mística.

En la primera parte del libro, habla sobre el conocimiento basado en la experiencia sensorial, como los hechos que podemos ver o tocar, y cómo de estos hechos podemos sacar leyes universales. También discute el conocimiento metafísico, que trata de realidades más allá de lo que podemos experimentar directamente. Además, menciona tres formas de sabiduría: la metafísica, la analógica y la teológica.

En la segunda parte, Maritain habla sobre las enseñanzas de San Agustín y Santo Tomás, y cómo la sabiduría más alta proviene del Espíritu Santo. También examina las ideas de San Juan de la Cruz, que distingue entre lo que se puede explicar con palabras y lo que es una experiencia profunda que no se puede expresar.

Finalmente, Maritain explica que para conocer algo, el sujeto (la persona) y el objeto (lo que se conoce) deben unirse. En su opinión, conocer algo no solo es aprender, sino también cambiar de alguna manera como ser humano.