
La furgoneta en la que viaja la compañía de un famoso titiritero, que tiene incluso un programa de televisión, tiene una avería en el pequeño poblado donde viven los De Luce. La hospitalidad de los vecinos tendrá –gracias a la insistencia del párroco- un premio: acceden a hacer un pequeño espectáculo para los niños del lugar… Sin embargo, el misterio empieza cuando el rostro de una marioneta recuerde sospechosamente al de un niño que se ahorcó accidentalmente hace años; y cuando un nuevo “accidente” termine en otro ahorcamiento, Flavia se pondrá en acción para descubrir quién está –literalmente- tirando de los hilos de estos macabros muñecos.
Novela inferior a la precedente, aunque mantiene la frescura de la protagonista. Puntualmente, un comentario de la protagonista -de familia católica- trasluce su increencia en la presencia real del Señor en la Eucaristía; resulta chocante por lo intempestivo de la declaración que, quizá, podría deberse a una mala traducción. Por lo demás, como en el libro anterior, el autor elude las descripciones inconvenientes; aunque en este caso, las alusiones a comportamientos inmorales son mayores dada la vida disoluta de un par de personajes.
J.V. (2012)